Una mochila entre seis y ocho kilos suele bastar para dormir en refugios: capa base transpirable, forro cálido, chaqueta impermeable, gorro y guantes ligeros. Calcetines técnicos secos valen oro. Valora zapatillas de trail con suela fiable o botas cómodas, según tu experiencia. Un saco sábana, tapones, protector solar y gafas completan el conjunto. Cuida cada gramo, porque el placer de parar a contemplar sin hombros doloridos depende de decisiones previas. Caminar ligero permite escuchar el bosque, reír más y respirar mejor.
Algunas secciones clasificadas como exigentes incluyen cadenas, peldaños o travesías expuestas que requieren atención y, a veces, casco y disipador. Evalúa objetivamente habilidad, fatiga y meteorología. Si el viento ruge o llega tormenta, retrocede sin drama: el orgullo no paga rescates. Pregunta a guardas por alternativas más protegidas. Entrenar pasos de roca en seco, mantener tres puntos de apoyo y moverse despacio reducen riesgos. Decidir no pasar hoy puede abrir mañana un amanecer sereno, seguro y doblemente disfrutado desde un buen balcón.
All Rights Reserved.